{"id":1945,"date":"2022-11-09T17:43:12","date_gmt":"2022-11-09T17:43:12","guid":{"rendered":"http:\/\/revistalaneta.com.mx\/?p=1945"},"modified":"2022-11-09T17:43:38","modified_gmt":"2022-11-09T17:43:38","slug":"carlos-denegri","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/revistalaneta.com.mx\/?p=1945","title":{"rendered":"CARLOS DENEGRI"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>-El mejor y m\u00e1s vil de los reporteros<\/p>\n\n\n\n<p>Tiempo de opinar<\/p>\n\n\n\n<p>Por Ra\u00fal Hern\u00e1ndez Moreno.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos Denegri fue el mejor reportero en la \u00e9poca que va de la d\u00e9cada de los cuarentas a sesentas del siglo 20. Fue el mejor, pero tambi\u00e9n el m\u00e1s vil, dir\u00eda de \u00e9l, el sant\u00f3n del periodismo mexicano, Julio Scherer.<\/p>\n\n\n\n<p>Denegri fue &nbsp;el inventor de la columna pol\u00edtica en M\u00e9xico, pero tambi\u00e9n con \u00e9l se acrecent\u00f3 la&nbsp; fama del&nbsp; chayote. Su pluma se vend\u00eda al mejor postor y as\u00ed como pod\u00eda ser prodigo en elogios, tambi\u00e9n lo era con los denuestos. Sab\u00eda elogiar, pero tambi\u00e9n herir. Muchos le tem\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Denegri se hizo inmensamente rico, aprovech\u00e1ndose de la corrupci\u00f3n. Era un extorsionador y los pol\u00edticos le tem\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor, &nbsp;Manuel Ajenjo, relata que:\u201cEn 1963, trabajaba yo en Camacho y Orva\u00f1anos Publicidad, durante unos meses estuve en el \u00e1rea de tr\u00e1mites de pago. Manej\u00e1bamos la cuenta de la Cervecer\u00eda Modelo y mes a mes llegaba una factura de Publicidad Denegri por 3,000 pesos -150 salarios m\u00ednimos- y anexo a la misma, un recorte del peri\u00f3dico, subrayados con rojo los elogios que hab\u00eda hecho de don Juan S\u00e1nchez Navarro, importante directivo de la empresa cervecera. Hubo un mes en que lleg\u00f3 la factura de Publicidad Denegri por el doble de la cantidad acostumbrada y sin el anexo del texto period\u00edstico. Al inquirir yo lo que consideraba una anomal\u00eda me dijo el jefe del \u00e1rea: \u201cEl se\u00f1or Denegri cobra m\u00e1s por quedarse callado que por publicar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue tan&nbsp; influyente que cuando celebraba su cumplea\u00f1os, el gabinete presidencial en turno asist\u00eda a sus fiestas.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue pionero en la televisi\u00f3n mexicana y el primero en tener un noticiero en Telesistema Mexicano.&nbsp; Hubo un tiempo en que escrib\u00eda tres columnas en Exc\u00e9lsior, desde donde entrevist\u00f3 a todos los grandes de su tiempo, desde el Papa, a John F. Kennedy, a Nehru y cubri\u00f3 las noticias que con el tiempo se convertir\u00edan en historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Era capaz de llenar varias p\u00e1ginas, con&nbsp; un estilo \u00fanico. Cuando se arroj\u00f3 la bomba&nbsp; at\u00f3mica, su cr\u00f3nica inici\u00f3 as\u00ed: \u201cHoy los Estados Unidos detonaron en Hiroshima y Nagasaki la primera bomba at\u00f3mica en la historia de la humanidad. Padre nuestro que \u00e9stas en el cielo, santificado sea tu nombre\u2026\u2019 y reprodujo la oraci\u00f3n completa.<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor Enrique Serna&nbsp; escribi\u00f3 en el 2019 la vida novelada de Carlos Denegri, \u201cEl vendedor del silencio\u201d. Recurri\u00f3 a la biograf\u00eda novelada para cubrir los m\u00faltiples vacios &nbsp;ante la&nbsp; falta de documentos y testimonios. A\u00fan vista como una obra ficci\u00f3n, no deja de ser un agasajo, al describir la forma altanera y grosera con que actuaba Denegri cuando se emborrachaba hasta perder la conciencia y actuar como un vulgar hamp\u00f3n. Un hamp\u00f3n que cuando se \u201carregl\u00f3\u201d con el gobernador de Puebla, Maximino \u00c1vila Camacho, obtuvo un sobre retacado de dinero, suficiente para&nbsp; cubrir el enganche de un carro del a\u00f1o. O un hamp\u00f3n, que por macabro placer, quem\u00f3 a la bailarina de un cabaret, sin que las autoridades lo citaran para tomarle declaraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero sobrio, el poder se rend\u00eda a sus pies, como cuando se cas\u00f3, en segundas nupcias y a su boda asistieron secretarios,&nbsp; gobernadores, senadores, empresarios. No fue el Presidente Adolfo Ruiz Cortines, pero envi\u00f3 a su esposa.<\/p>\n\n\n\n<p>En las madrugadas, entre las dos y tres la ma\u00f1ana, llegaba a los talleres de Exc\u00e9lsior para darle una \u00faltima revisada a sus columnas.<\/p>\n\n\n\n<p>Dominaba el ingl\u00e9s, alem\u00e1n, franc\u00e9s, polaco, ruso, portugu\u00e9s y, por supuesto, el espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>Julio Scherer en su libro \u201cEstos a\u00f1os\u201d cuenta una an\u00e9cdota sobre Carlos Denegri en&nbsp;<em>Exc\u00e9lsior:<\/em>\u201cAll\u00ed vi de cerca al mejor y al m\u00e1s vil de los reporteros, Carlos Denegri. All\u00ed supe que a su esposa la despertaba en la madrugada y le gritaba: \u201c\u00a1Lev\u00e1ntate, puta, que ya lleg\u00f3 la se\u00f1ora!\u201d. All\u00ed&nbsp; conoc\u00ed las contradicciones del director Rodrigo de Llano, que admiraba a Denegri hasta poner el peri\u00f3dico a su servicio, a la vez que dictaba c\u00e1tedra que yo escuchaba embelesado antes de cumplir la mayor\u00eda de edad: \u201cLa mejor noticia es la que se pierde, porque no se puede documentar ni probar por la l\u00f3gica interna de los hechos. El reportero debe saberlo. Su honor est\u00e1 por encima de todo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Nacido en Texcoco, en 1910 \u2013aunque hay quienes en su tiempo le atribu\u00edan ser argentino\u2014 muri\u00f3&nbsp; violentamente, la madrugada del 1 de enero de 1970, de manos de su propia esposa, Linda, 20 a\u00f1os menor que \u00e9l, que&nbsp; cansada de las vejaciones y los malos tratos que recib\u00eda de Denegri, tom\u00f3 la pistola de su marido, quien estaba frente a una capilla cubierta de oro, &nbsp;que ten\u00eda en su residencia, y le dio un balazo en la nuca.<\/p>\n\n\n\n<p>Linda siempre sostuvo su inocencia, argument\u00f3 que el disparo fue el producto de un accidente. Estuvo en la c\u00e1rcel varios a\u00f1os,&nbsp; hasta que fue liberada. En su reclusi\u00f3n escribi\u00f3 el libro: \u201c\u00bfMat\u00e9 yo a Carlos Denegri?, en el que plasm\u00f3 sus vivencias al lado del periodista.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de casarse con ella, Denegri la acos\u00f3, le regalaba cosas costosas y luego la maltrataba verbal y f\u00edsicamente. Ella termin\u00f3 por&nbsp; huir y esconderse en&nbsp; un rancho en Saltillo,&nbsp; y el hombre la ubic\u00f3 y la oblig\u00f3 a regresar con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya casados la golpeaba con frecuencia&nbsp; y ninguna autoridad se atrevi\u00f3 a atender sus quejas, por&nbsp; temor a Denegri. Alguna vez, la persigui\u00f3 a tiro, dentro de su casa, junto con su hijito, y ella tuvo que&nbsp; saltar la barda de la vivienda vecina, para ponerse a salvo.<\/p>\n\n\n\n<p>Miguel \u00c1ngel Granados Chapa, quien era jefe de redacci\u00f3n nocturna de Exc\u00e9lsior, escribi\u00f3 que cuando se recibi\u00f3 la noticia de la muerte, &nbsp;fue a informar a Arturo S\u00e1nchez Ausenack, quien, conociendo qui\u00e9n era el fallecido, simplemente exclam\u00f3: \u00bfYa? \u00bfYa lo mataron?<\/p>\n\n\n\n<p>En su despacho de Reforma 456, &nbsp;donde escrib\u00eda y desde donde mandaba sus colaboraciones Denegri guardaba tres tarjeteros como fuente de sus columnas. En el primero anotaba a los pol\u00edticos de los que siempre hablaba; en el segundo a quienes nunca se refer\u00eda y en el tercero a los que eventualmente mencionaba. Un colaborador le sugiri\u00f3 colorear los nombres de cada tarjetero. \u201cNo\u201d protest\u00f3: \u201cporque los que est\u00e1n en una categor\u00eda puedo ponerlas luego en otra, seg\u00fan el pago que me suelten\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en efecto, de Denegri se dec\u00eda que sol\u00eda escribir dos versiones de un mismo tema, seg\u00fan le retribuyeran los personajes a los que citaba en sus columnas.<\/p>\n\n\n\n<p>Manuel Mejido, su disc\u00edpulo y su gran amigo, escribe de \u00e9l, en El Camino de un reportero: A su lado el m\u00e1s torpe aprend\u00eda. Era un libro abierto para que lo leyera quien tuviera inter\u00e9s en superarse dentro del periodismo. Como reportero descubr\u00eda lo que los dem\u00e1s no ve\u00edan a\u00fan teni\u00e9ndolo ante sus ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mejido lo recuerda sencillo y algo muy similar cont\u00f3 de \u00e9l Ra\u00fal S\u00e1nchez Carrillo, a prop\u00f3sito de las olimpiadas del 68: S\u00e1nchez Carrillo lleg\u00f3 a la sala de prensa asignada a Exc\u00e9lsior para enviar una nota a la redacci\u00f3n y a los pocos minutos&nbsp; llego Denegri, informando que ten\u00eda que transmitir la nota de la inauguraci\u00f3n de los juegos. S\u00e1nchez Carrillo pidi\u00f3 instrucciones por tel\u00e9fono, preguntando si pasaba su nota o la de Denegri. Denegri le palme\u00f3 la espalda, le recomend\u00f3 leer mucho y vaticin\u00f3 que llegar\u00eda muy lejos en el futuro. Por supuesto, del peri\u00f3dico le ordenaron pasar la&nbsp; nota de Denegri y cuando fue a la redacci\u00f3n, Scherer le puso una tremenda rega\u00f1ada, por no saber qui\u00e9n era Denegri.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Terca Memoria, Scherer escribe de Carlos Denegri: Era el espect\u00e1culo, hiciera lo que hiciera. Genial en la primera plana de Exc\u00e9lsior, toda para \u00e9l, era cruel e insensible en su vida personal. A las se\u00f1oras, las suyas, las trataba de putas y a algunas prostitutas llegar\u00eda a ofrecerles el lecho conyugal.&nbsp; No pod\u00eda hablarse de la vida privada de Carlos Denegri cuando de beber se trataba y trabajador cuando de trabajar se trataba. Muchos quer\u00edan ser como \u00e9l, reportero sin paralelo, a\u00fan si fuera necesario soportar uno que otro de sus desmanes. Sin alcohol era muy simp\u00e1tico, todo \u00e9l historia. Mirarlo con su sombrero de lado, solo eso, pod\u00eda ser la noticia del d\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Denegri fue un hombre amado y odiado, era excelso, corrupto, culto, &nbsp;un hombre de claro-oscuros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-El mejor y m\u00e1s vil de los reporteros Tiempo de opinar Por Ra\u00fal Hern\u00e1ndez Moreno. 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